Entre sedas, medinas y magia: Un viaje por la vestimenta de Marruecos

Entre sedas, medinas y magia: Un viaje por la vestimenta de Marruecos

¡Hola, familia viajera! Qué alegría volver a encontrarme con vosotros por aquí.

Si alguna vez habéis pisado Marruecos, o si estáis soñando con hacerlo pronto, sabréis que este país entra por los cinco sentidos. Es el olor a comino y a menta, el canto de la llamada a la oración, el tacto de la cerámica... Pero hoy quiero que cerremos los ojos un momento y viajemos a través de otro detalle que le da vida y un color inconfundible a las laberínticas calles de sus medinas: su ropa tradicional.

A menudo, cuando paseamos por las callejuelas de Fez o Marrakech, nos quedamos fascinados mirando los escaparates, pero la verdadera moda, la que cuenta la historia del país, está caminando justo a nuestro lado. ¡Vamos a descubrirla!

La reina de la calle: La Chilaba (Djellaba)

Si hay una prenda que vas a ver en cada esquina, a cualquier hora del día y vistiendo a personas de todas las edades, es la chilaba. Es esa túnica larga, holgada y de manga larga que llevan tanto hombres como mujeres.

  • El detalle estrella: Su famosa capucha puntiaguda, llamada qob. ¿Alguna vez os habéis preguntado por qué es tan grande? No es solo por estilo (¡aunque a mí me da un aire misterioso que me encanta!). En el pasado, servía como una especie de bolsillo improvisado para guardar el pan o pequeños objetos, además de proteger del sol abrasador del verano y del frío viento del invierno.
  • Para el día a día: Las de algodón son ligeras y coloridas, perfectas para hacer la compra o tomar un té. Las de lana, mucho más gruesas, son las mejores aliadas en la montaña.

Elegancia pura: El Caftán y la Takchita

Cuando cae la noche o hay algo que celebrar, las mujeres marroquíes guardan la chilaba y sacan a relucir verdaderas obras de arte.

  • El Caftán: Es una túnica larga, parecida a la chilaba pero sin capucha. Se confecciona con telas ricas como la seda o el terciopelo, y suele estar adornado con bordados dorados o plateados impresionantes.
  • La Takchita: Si vais a una boda marroquí, esto es lo que veréis. Es la evolución de gala del caftán, compuesta por dos piezas: un vestido base más sencillo y un sobrevestido a menudo transparente y ricamente decorado. Se ajusta a la cintura con unos cinturones anchos y bordados que son una joya en sí mismos. ¡Pura realeza!
mujeres marruecos vestimenta tradicional

A ras de suelo: Las famosas Babuchas

No podíamos hablar de ropa marroquí sin mirar a los pies. Las babuchas son ese calzado de cuero, plano y sin talón que todos terminamos comprando como recuerdo (y confieso que yo las uso de zapatillas de andar por casa, ¡son comodísimas!).

Un truco de viajero: Si os fijáis bien, veréis que hay babuchas terminadas en punta y otras con la punta redondeada. Las puntiagudas suelen ser de origen árabe y se usan más en la ciudad, mientras que las redondeadas o cuadradas son de origen bereber (amazigh) y son típicas de las zonas rurales y del desierto.

El escudo del desierto: El Turbante (Cheche)

Si vuestra ruta os lleva hacia las dunas del Sáhara, notaréis que la vestimenta cambia. Aquí el rey es el turbante, una tela larguísima (¡puede medir hasta 8 metros!) que los hombres del desierto enrollan alrededor de su cabeza y su rostro.

Más allá de darle a los nómadas ese aspecto tan fascinante, es una prenda de supervivencia pura: protege de las tormentas de arena, del sol implacable y del frío nocturno. El color más icónico es el azul índigo, que con el calor suele desteñir un poco sobre la piel, dando lugar a que a los tuaregs se les conozca cariñosamente como los "hombres azules".

Pasear por Marruecos es ver un desfile de moda viva y real, donde las prendas no responden a las tendencias fugaces de las revistas, sino a siglos de historia, clima y tradiciones.

La próxima vez que os sentéis en la terraza de un café en la plaza Jemaa el-Fna a tomar un té a la menta, os animo a que os fijéis en estas prendas. Detrás de cada bordado, de cada pliegue de un turbante y de cada color, hay una historia esperando ser contada.

¡Un abrazo enorme por parte de Fátima del Desierto!

No hay comentarios.

Agregar comentario

Importante

Esto se cerrará en 20 segundos