El Hammam: El ritual que te cambiará la piel (y el alma) en Marruecos
Si crees que un hammam es simplemente un spa con música relajante y velas aromáticas, prepárate para una sorpresa. En Marruecos, el hammam es una institución social, una purificación física y un viaje sensorial que te deja una sensación de ligereza que no sabías que existía.
¿Qué es exactamente un Hammam?
Heredero de las termas romanas, el hammam es un baño de vapor donde la limpieza va mucho más allá del jabón. Es un proceso de exfoliación profunda que utiliza productos naturales que solo encontrarás en esta región del Magreb.
Los 3 tipos de experiencia
- El Hammam Popular (Local): Es el corazón del barrio. Por unos pocos dírhams, entras a un espacio compartido donde los locales van a socializar. Aquí no hay lujos: llevas tu propio cubo, tu alfombrilla y tu jabón. Es la experiencia más auténtica y humana.
- El Hammam de Riad: Muchos alojamientos ofrecen versiones privadas o semi-privadas. Es el punto medio perfecto entre la autenticidad y el confort.
- El Hammam de Lujo (Spa): Palacios dedicados al bienestar con aceites esenciales de primera calidad, masajes prolongados y una estética de "Las mil y una noches".
El Ritual Paso a Paso
Para que no te sientas perdido cuando cruces la puerta, esto es lo que suele ocurrir:
- Paso 1: El calor y el Jabón Negro (Sabon Beldi). Entras a una sala de vapor para abrir los poros. Te untan con jabón negro, una pasta hecha de aceitunas negras y potasa que prepara la piel para la batalla.
- Paso 2: La exfoliación con el guante Kessa. Aquí es donde ocurre la magia (y un poco de shock). Una persona (el tellak o la tayaba) te frotará con un guante de tela áspera. Verás, literalmente, cómo las células muertas de tu piel se desprenden en forma de pequeños rollitos. ¡No te asustes, es normal!
- Paso 3: La máscara de arcilla (Ghassoul). Muchas veces se aplica una mezcla de arcilla del Atlas con agua de rosas para nutrir y suavizar la piel recién exfoliada.
- Paso 4: El aclarado final y el té. Terminas con agua fría o templada y sales a una sala de descanso para hidratarte con el omnipresente té de menta.
Consejos para "primerizos"
- La desnudez: En Marruecos, la desnudez total está mal vista. Los hombres suelen usar calzoncillos o bañador, y las mujeres la parte inferior de la ropa interior (o bragas desechables que te dan en el lugar).
- La fuerza: Si sientes que la exfoliación es demasiado fuerte, no dudes en decir "¡Suave!" o "Shwiya, shwiya!". Los locales están acostumbrados a una presión que a los turistas nos puede parecer un entrenamiento militar.
- Horarios: Los hammams públicos suelen tener horarios divididos por sexos o días específicos para hombres y mujeres. ¡Infórmate antes de ir!
Veredicto: No has visitado Marruecos de verdad hasta que te han "lijado" la piel en un hammam. Saldrás brillando, con la piel de un bebé y listo para caminar otros diez kilómetros por la medina.







